En la hora en que despiertan las brujas
y la tarde reencuentra su parca.
Ante una vastedad de pliegues celestes
en que la roja luz del ocaso reina un momento.
Donde la calma del cuerpo cansado
arrastra los sueños hasta un borde abismal.
Pasión y nostalgia encendidas
como brasas del pecho extraídas.
En la inevitable agonía de los contrastes,
en una sutil ceremonia,
cuando el astro que nutre la vida
nos presta su cetro hasta el alba
y la reina con velo de plata
prepara su ajuar en penumbras.
Y las escuálidas sombras se aferran
desesperadamente a la tierra
para no perecer en la noche.
Cuando el viento se torna en suspiro
y el murmullo se gana la selva.
El instante en que cambia la marcha
de la vida, al final de la tarde.
Daniel Kalbermatten - Año 2001 |